LA ESPERA

Entender qué es la percepción del tiempo es una de las grandes incógnitas de los científicos. Además hay que tener en cuenta que inciden diversos factores. Los niños por ejemplo tienen una particular concepción del paso del tiempo, en un viaje de coche a Soria podrían estar continuamente preguntando “¿papá, cuánto falta para llegar a Soria?”. Y, aunque les respondamos que faltan cinco minutos, ellos sólo esperarían uno antes de volver a preguntar. Diríamos que los niños pequeños no tienen una percepción del tiempo muy ajustada a la realidad: un minuto les parece como si durara diez.

Por otra parte, la atención que se presta -tanto por parte de adultos como de niños- a los eventos también es un factor crucial que determina la manera de percibir el paso del tiempo. Un ejemplo sería un dicho popular: “Una olla observada nunca rompe a hervir”. Es decir, cuando prestamos mucha atención a que ocurra algo y, por tanto, nos focalizamos en el paso del tiempo, experimentamos una sensación subjetiva de que el tiempo pasa muy despacio.

¿Es esto lo que nos pasa a los españoles? Es decir, es sólo por lo indignados que estamos y por la sed de justicia que tenemos que nos parece que duran ya demasiado ciertas causas judiciales por corrupción pendientes de resolverse, o incluso de juzgarse? O por otro lado suelen dilatarse y alargase más de lo necesario algunos asuntos de gran envergadura..

Probablemente si preguntamos a los españoles un calificativo de nuestra Justicia, la mayoría coincidiría en decir que la Justicia española es lenta. Pero, al entender entonces que la Justicia es lenta ¿estamos diciendo que llega tarde, y por tanto que no llega cuando se la espera, y por tanto que hay un periodo de tiempo en que no la hay? O ello sería decir demasiado… Lo cierto es que, ya se ha llegado a decir por parte de algunos profesionales, que la justicia lenta no es justicia. Nosotros, no podemos evitar ser fieles a la realidad y decir que somos testigos de que diariamente se enjuician multitud de causas en los Juzgados españoles, en los que se dictan sentencias en un tiempo prudencial, y de forma justa y que los casos mediáticos no son un reflejo de lo que pasa diariamente en los Juzgados españoles.

Pero también es verdad que como admite el propio Consejo General del Poder Judicial en la Memoria de 2013 es “preocupante” que por la vía del denominado “plan de urgencia” haya sido necesario reforzar varios Juzgados mediante comisiones de servicio. Habiéndose admitido igualmente que hay sobrecarga estructural de algunos órganos judiciales, y que se ha incrementado además el número de causas complejas entendiendo por tales las que por el número de partes implicadas, la dificultad de la tramitación o la naturaleza del asunto absorben casi en exclusiva la actividad del Juzgado, “muchas de las cuales se encuadran en la jurisdicción penal entre las que se encuentran las denominadas causas por corrupción que suscitan una gran alarma social y a las que es imprescindible dar una respuesta inmediata.”