LOCALES Y VISITANTES

Las llamadas puertas vaivén son las famosas puertas del Oeste. Se colocan en lugares donde suele haber mucho tránsito como cocinas o restaurantes, porque que tienen la ventaja de abrirse fácilmente con codos, hombros, piernas o pies; y últimamente también se han instalado en los Juzgados de Barcelona.

Aunque al principio su implantación se vio como algo incómodo, estas puertas ayudan, y mucho, en el día a día de los Juzgados.

En primer lugar, ofrecen una visión amplia del interior de un Juzgado, que permiten al visitante entrar al terreno de juego después de haber constatado que el funcionario que busca (en adelante local) está en su  mesa. De esta forma, se evita también al local tener que tratar más veces de lo que es capaz con el/los visitante/s, contribuyendo con ello a mantener estables los niveles de buen ambiente, tan necesarios en toda comunidad que se precie.

Por otro lado, estas puertas, al requerir de cierta destreza para ser manejadas (sobretodo cuando dos personas circulan en sentidos y direcciones opuestas), permiten incluso iniciar nuevas relaciones, pues el tiempo empleado en cruzarlas es considerable, al tener que conjugar la mayor amabilidad posible, evitando dañar la integridad física del otro visitante o local. En realidad las secuencias más largas en torno a una puerta vaivén son las secuencias de dos visitantes cruzándolas, porque los locales emplean mucho menos tiempo al cruzar las puertas vaivén.

Pero las puertas vaivén resultan muy útiles para situarse una vez dentro de la secretaría del Juzgado (o terreno de juego o campo). En ese momento, el visitante ya ha tenido tiempo de averiguar sí el local al que busca está en su mesa y, entonces pueden crearse tres situaciones:

Puede que el local se haya percatado de la presencia del visitante y quiera aparentar lo contrario, o que el local no se haya percatado; en ambos casos al visitante se le abre la posibilidad de estudiar mejor la situación para hacer más efectiva su intervención, ya que puede aprovechar esos escasos segundos para hacer un análisis expres del perfil psicológico del local en conjunción con la temperatura, el nivel de estrés palpable o la cantidad de expedientes o pelotas en el terreno de juego.

Y en tercer y último lugar puede darse la situación de que ambos jugadores se den cuenta de la presencia del otro y no pretendan disimularlo. Este es el caso más difícil porque mientras la puerta vaivén continúa moviéndose de un lado a otro, hacia adentro y hacia fuera, ambos profesionales se mirarán fijamente y, aunque se trata de un momento muy breve, suele ser muy intenso, sobretodo si no es la primera vez que el visitante incide en la misma jugada o consulta al mismo jugador local.